Edición 38

Edición 38

noviembre 6, 2019 Blog 0

¿Para dónde vamos?

 

En una reunión, un conversatorio muy interesante al que me invitaron, me preguntaron acerca de mi afirmación de que el mundo está en un proceso de crisálida. Un proceso que trae consigo cambios traumáticos y terribles. Preguntaron: ¿Cambios hacia qué? ¿A dónde se dirige la humanidad?

 

Les recordé que hace algún tiempo había escrito algo sobre que Latinoamérica iba a estar en llamas, por los procesos que actualmente se están viviendo. Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, auspiciados por Cuba, se están encargando de destruir cualquier atisbo de respeto que conservábamos por el modelo comunista. La corrupción en México, Colombia y Brasil, nos ayuda a descreer de los sistemas políticos democráticos. Cosas como la salud y la pensión para todos, se volverán un mito urbano. El modelo capitalista será cada vez más agresivo y el desempleo hará que nuestro nivel intelectual que ya está bien aporreado, esté más por el piso que en ninguna otra época, a pesar de nuestros adalides del conocimiento. Cuando sólo algunas personas destacan por el conocimiento, es síntoma de una sociedad enferma. Cuando casos como un Llinás o un Patarroyo o un Reynolds, entre otros, se vuelven tan específicos y de resaltar, es muy cercano a decir que la generalidad del país está en un nivel mucho más bajo. ¿Y cómo no va a ser así? si los sistemas educativos, de mala manera, se quieren adaptar a los requerimientos de los empresarios, como un ideal para la generación de empleo, y nuestros empresarios, con su apetito y cortoplacismo, lo único que requieren son obreros para trabajar. Es por eso, que los gobiernos en su discurso de doble moral, hablan de un crecimiento intelectual para ser dignos de pertenecer a la OCDE, pero fundamentalmente sus recursos y políticas están destinados a producir técnicos y tecnólogos rasos. No es así como avanza una sociedad. La ciencia y la tecnología viven de ponchera, de ahí que permanentemente veamos a nuestros laboratorios de investigación a un paso del precipicio. Sí, se necesita gente que trabaje de obrero, esté en una maquina plana, pegue ladrillo, que esté en un call center o que recoja café, pero no toda la población, esto simplemente, fortalece la desigualdad social y la violencia.

 

Todavía así, después me preguntaron que con todo esto, cómo mantenía mi fe y mi optimismo. Entonces les mostré la foto de mi hija próxima a cumplir siete años.

 

También hace algún tiempo escribí sobre lo que para mí es el nuevo “sueño americano”. Si bien Trump, es un empresario muy inteligente, estoy convencido de que además de su personalidad desagradable, es un gerente profesional. Eso no significa que nos convenga, todo lo contrario, sino que se va a salir con la suya. Ya quisiera un país latinoamericano tener un presidente con esa vehemencia y demencia, unida a esa habilidad que él tiene. No se olviden que su negocio es la construcción y es por eso, realmente, que levanta un muro. A pesar de esto, Trump, involuntariamente, va a equilibrar las fuerzas de desarrollo tecnológico en el mundo, pues su mentalidad carece de un factor clave en el gerente moderno y es la capacidad holística. Él va a cerrar a Estados Unidos a una realidad actual y es que el conocimiento científico no tiene edad, raza o sexo y mucho menos, fronteras, pero su política de inmigración va a evitar que las mentes brillantes se instalen en ese país como hasta ahora ha acontecido. A nosotros, eso, en lugar de afectarnos nos debería ayudar.

 

El mundo va a cambiar hacia la unión de esfuerzos y hacia la integralidad del conocimiento, desde la esencia del sujeto mismo. La situación de la PESTE, como la llamo, o sea de los componentes Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos y Ecológicos del entorno, nos va a obligar a esto y eso en conjunto, implicará un renacer del humano como humano, un cambio de mentalidad profunda en la que el ser se convertirá en el centro de una nueva manera de vivir y de convivir. Y sin que suene a un contrasentido, integrar la tecnología como una nueva manera de desarrollo de ese ser.

 

Desde lo personal, le apuesto al Holismo como una manera de pensar y de actuar. Por eso también sé que debemos esforzarnos todos los días para aportar a tener gente pensante y creativa, no obreros en las fábricas. El aprendizaje de la tecnología nos dará una oportunidad. Cada día debemos trabajar por tener mayor audio sensibilidad y foto sensibilidad en nuestros desarrollos. Sensibilidad como una palabra sublime. Robótica, bioingeniería, energías renovables, comercio y educación virtual, unidas a la inteligencia transcendental y emocional, deberían ser la columna de nuestro sistema educativo, desde el jardín y la primaria hasta los postgrados. Y con toda seguridad así será. Hacia allá va esto… si nos despertamos. Y sí, los cambios son dolorosos y le puedo decir que estamos ante un gran parto.

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