Revista 48

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3 de abril de 2020 Uncategorized 0

Quizá Dios sí juega a los dados:

Resalto que existe en Colombia un grupo de un poco más de una docena de empresas que han empezado a cubrir su huella de impacto ambiental y han recibido su certificado de Carbono Neutral Organizacional, que no es otra cosa que compensar el costo en deterioro del planeta por el ejercicio ambiental. ¿Y el resto qué?

No es sorpresa encontrar que de los tres millones de directivos empresariales con los que cuenta este país, la mayoría sean empíricos pues se encuentran en empresas familiares donde no se contrata al profesional idóneo sino al familiar desocupao, pues además, sale más barato y que no tengan idea de que toda práctica empresarial genera deterioro ambiental. Todo lo que se utiliza y se consume afecta al planeta de forma directa o indirecta.

Este comportamiento habla de manera categórica de la clase de empresarios que tenemos y de su fortaleza ética. A algunos confeccionistas les parece muy gracioso cuando contaminan con sus desperdicio de colorantes las aguas del río de nuestra ciudad. La ampliación permanente de la frontera agrícola y pecuaria, de manera fraudulenta y sin control, las quemas provocadas, para sembrar más, con el consiguiente deterioro de los bosques, los corredores de flora y fauna y el exterminio de la biodiversidad.

Es indudable que para los “Donald Trump” latinoamericanos, a quienes sólo les importa el signo pesos, el cuidado del planeta es un problema financiero y empresarial molesto. Por eso Estados Unidos se retiró del acuerdo por el medio ambiente. Una característica compartida por los promotores del Fracking y los transportistas quienes esperan que el gobierno les solucione el problema de contaminación que ellos mismos causan.

Cuando entramos a Google Earth y comparamos con lo que era el planeta hace algunos años, se ve evidente que una mancha amarilla de desertificación avanza y que las zonas verdes del planeta son cada vez menos. ¿Usted dónde quiere que sus hijos vivan?

Felicitamos a la Universidad Earth y al Instituto Politécnico Sotec de Medellín, por sus esfuerzos en Restauración Funcional del Paisaje Rural y en Carbono Neutralidad Organizacional. Esperamos que quienes asistan a los seminarios de Medellín se lleven este conocimiento y lo apliquen en sus empresas. El planeta se los agradecerá.

También se debe resaltar la labor de las Corporaciones Autónomas Regionales en su  esfuerzo por recuperar las tierras deterioradas por la actividad económica, en especial, la minería. No obstante, es en el empresariado, tanto rural como urbano en quienes se debe trabajar, en su capacidad mental, su capacidad intelectual y en su sensibilidad ambiental. Realmente son ellos quienes manejan el recurso tanto para deteriorar como para recuperar los territorios.

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