Revista 71

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7 de febrero de 2023 Editorial Estilo Gerencial 0

Dejemos de ser un país de obreros…

La pobreza es una estrategia de dominación, así como la pobre educación que nos brinda el sistema.

La más grande paradoja de la historia es ¿por qué en un país exuberante en riqueza y en recursos naturales, más del 64 por ciento de la población es pobre? Le invito a que recorra nuestras zonas costeras, la región andina y la región llanera para que vea el abandono que nos hace repensar nuestros ideales culturales.

Analice, por ejemplo, el gran orgullo que tenemos de nuestra economía cafetera, que implica mantener a una población en la ignorancia para que se vean obligados a ser recolectores de café. El tema de la “vocación económica y productiva de los territorios es un sofisma de distracción y es casi un autoengaño.

¿Qué persona con una mediana educación quisiera ser un jornalero? Esto sucede sólo cuando no hay oportunidades y la economía se basa en ello. Es cierto, se necesitan los recolectores de café, se necesitan los obreros de la construcción, se necesitan los operarios de confecciones y se necesitan los obreros de los contac center, para eso, se requiere mantener a la gente con mala calidad en la educación para poder sostener bajo el costo de la mano de obra.

Cuando vivir en el país, cuesta, por persona, en promedio, un poco más de 16 dólares, pagar esta cifra reduciría drásticamente las ganancias de los empresarios. Por eso, tenemos arduas discusiones sobre el salario mínimo, A nadie le importa realmente la calidad de vida, importa la rentabilidad.

¿O será que es necesario cambiar el modelo económico y las fuentes de riqueza? Los emprendimientos culturales y artesanales son definitivamente hermosos y resaltan nuestra esencia como país. Pero deberían ser motivados por el arte y la cultura y no por el hambre. Las fábricas de arepas y de empanadas son interesantes, pero no generan riqueza. Nuestra ganadería y agricultura son altamente destructoras de valor y eso a nadie le importa mientras se pueda vender. Los tomo como ejemplo, porque son modelos de sostenimiento de la miseria.

¿Qué pasaría si nuestra educación desde la primaria se basara en ciencia y tecnología? El problema es que la gente, con un poquito de mejor educación, abriría los ojos y los explotadores, políticos y empresarios corruptos, perderían poder. Por eso, no firman un acuerdo ambiental. Recuerde que Odebrecht sólo fue el que se dejó pillar, no el único.

¿Han escuchado sobre la economía científica? Es el estudio y explotación, desde la ciencia, la cual de una manera sostenible, entiende que nuestra biodiversidad no es sólo bonita, sino la fuente de un potencial gigante para el desarrollo farmacéutico, generador de miles de millones de dólares, y nosotros dejamos que tumben el bosque para meter ganado o tener más metros para cultivo y ganar así unos centavos. La pérdida económica es inconmensurable. Otro tanto sucede con nuestros mares y montañas.

¿Qué pasaría si el empresariado en general se monta en la ola de la trasformación digital? Las empresas se volverían más ágiles, habría una distribución de costos inteligente, eliminando costos ocultos y eliminando ineficiencias. Las ganancias se multiplicarían y empezaríamos a notar que el país se debe reentrenar y dejaríamos de ser, en parte, un país de obreros.

Que quede claro. No tengo nada en contra de las empresas cafeteras, constructoras, confeccionistas o de contac center, respeto mucho su esfuerzo, su vocación y aporte, pero si estos son los mayores empleadores del país, implica que algo no estamos haciendo bien. ¿Qué pasaría si los mayores empleadores del país fuesen las empresas de innovación científica y tecnológica? Y ¿qué pasaría si nuestro empresariado se reconvierte hacia la ciencia y la tecnología? Ya sé que ese es un ideal difícil, pues lo más fácil es ser comercializadores dado que para eso no necesitamos ser tan inteligentes.

Si su estrategia de negocios está basada en mantener bajo el costo de la mano de obra directa, eso habla de lo poco competente que usted es como empresario. La generación de ganancias debería estar sustentada en la inteligencia de su gente y la generación de valor y riqueza social, ambiental y económica.

Deje de pedir empleados cada vez más sumisos, jóvenes y baratos, sólo porque le subsidian un porcentaje del salario mínimo. Eso no le aportará a su competitividad. Deje también de pedir experiencia para contratar a alguien, pues ésta siempre proviene de escenarios mediocres y de baja calidad.

Convierta su empresa en un escenario educativo para la excelencia mediante el learning in job. Escoja personas con vocación de aprendizaje, independiente de la edad, personas con las cuatro i: imaginación, iniciativa, investigación e innovación. Ya no contrate obreros, contrate talentos y verá como, en el corto plazo, nuestro país evolucionará.

Es hora de despertar. Si a usted lo que más le gusta es tener su billetera llena, eso se logra con empresas de tecnología y valor agregado. Eso no lo va a lograr con obreros. Si a usted le gusta su actual negocio y no piensa en volverse realmente millonario, pues por lo menos haga evolucionar su empresa para hacerla más ágil y menos costosa, eso tampoco lo logrará con obreros. Todo esto implica que el factor clave de éxito es que su empresa forme a su gente, rápido, en ciencia y tecnología, y deje de contratar obreros.

Wilson Garzón Morales

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