Revista 80

El Perverso Sistema

Seamos claros. Las Entidades Promotoras de Salud, EPS, son instituciones con ánimo de lucro que velan por el beneficio para sus accionistas, como lo haría cualquier empresa. Es un negocio que debe generar dividendos y sus orígenes de rentabilidad son: el gobierno, las farmacéuticas y los usuarios. Y como cualquier empresa, busca reducir sus costos operacionales y maximizar las ganancias. Aunque el servicio que presten sea público, sus acciones están en la lógica de las organizaciones privadas. Si no entendemos cómo funciona el modelo de capitales, tampoco entenderemos sus decisiones, sobre todo a la hora de limitar el acceso a sus servicios.

Completamos más de treinta años desde el momento en que se nos enseñó a creer que el Gobierno es absolutamente inepto para administrar lo que está declarado como derechos de la población. La consigna ha sido que todo se le debe entregar a la empresa privada y de ahí, el ya tradicional concepto de “privatización” se volvió orgánico de nuestra manera de pensar y de vivir. Nos hemos convertido en seres funcionales semejantes a máquinas y todo nuestro lenguaje está parametrizado por la manera como estas operan: productividad, eficiencia, eficacia, efectividad, competitividad, rentabilidad, entre otras tantas y borramos del nuestra consciencia palabras como servicio y solidaridad. ¡Eso no es negocio!

Y sí, el gobierno es inepto y corrupto. Nosotros, no vigilando, avalamos el sistema clientelista y naturalizamos el robo y la mediocridad. Lo damos por hecho como si no tuviésemos otras maneras de existir. Lo cierto es que como sociedad hemos avanzado y debemos volver a la época en la que aquellos servicios fundamentales para la vida eran administrados por el gobierno. Por supuesto, el sólo decirlo produce escozor. Nos viene a la memoria el antiguo Instituto de los Seguros Sociales, un nido de “aves e´rapiña”. Todavía tenemos instituciones que funcionan así. Para la prueba un botón. Personas que hacen lo que sea para ser nombrados en algunas corporaciones pues eso les garantiza volverse millonarios. No obstante, tenemos dos cosas muy interesantes: contamos con nuevas tecnologías y ha crecido la cultura de la veeduría ciudadana. Ese tema de que las EPS dan cobertura hay que revisarlo de nuevo. Es tiempo de evitar que la corrupción, el clientelismo y el capitalismo desbordado nos esté metiendo los dedos en la boca y nos roben nuestros derechos.

Estoy del lado del empresariado, pero no acosta de la calidad de vida de la nación. Podemos tener negocios exitosos sin necesidad de ser mercaderes de la muerte. No hay necesidad de mantener Este Perverso Sistema.

Wilson Garzón Morales

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