Revista 81

¿Cuál crisis?

Los indicadores económicos en el mundo no son nada halagüeños y podríamos decir que son la razón por la cual pasamos y pasaremos situaciones difíciles. No obstante, acabo de tener una experiencia de dos años en una organización que me hizo considerar otras fuentes de crisis. Le adelanto, el problema no es el dinero.

Durante dos años estuve navegando en un escenario de educación superior donde pareciera que las problemáticas sociales y económicas estaban afectando profundamente el sector. Todavía así, muchas cosas no cuadraban en mi cabeza.

Inicié siendo docente y el discurso para mis estudiantes era: “conoce a tu cliente”, “diseña los servicios en torno a él”, “interacciona con él” “entrégale valor” “vuélvete parte de su vida”, lo que de inmediato ocasionó una andanada de quejas que me dejaron pensando en que la institución no tenía un pensamiento orientado a su cliente y era ineficaz desde la perspectiva empresarial. Cuando pasé a la parte administrativa como líder de mercadeo, me di cuenta de algunas variables que seguramente aportan a que estas instituciones estén esta situación de “crisis”.

La primera es que no se articulan a la realidad social. Viven en los paradigmas del conocimiento que les impide ver las demandas reales de la sociedad, no sólo del sector empresarial. Es una burbuja paralizante que no contempla modelos de negocio y son ineficaces frente a las dinámicas de los mercados.

Lo segundo, es que piensan que la “educación” está parametrizada por las instituciones del Estado, Ministerios y Secretarías, cuando lo cierto es que su tarea de “entregarles herramientas a las nuevas generaciones para la construcción de futuro, producción de riqueza y solución de problemáticas sociales, ambientales y económicas en entornos globales y locales” se puede cumplir sin necesidad de estar supeditados a la normativa.

Lo tercero, y fue muy profundo en esta institución, los cuerpos directivos, no académicos, no son competentes para mantener estas organizaciones en el tiempo y hacerlas rentables. Es muy posible que esto sea como consecuencia de las dos anteriores. Quisiera creer que no es un mal generalizado. Dejo esta institución con tristeza por su futuro inmediato y deseándoles que mejore su situación.

De todas maneras, no puedo evitar pensar si estas crisis que estamos viviendo, si bien pueden tener su origen en factores macroeconómicos y de entorno, tienen más que ver con que nuestros líderes de las organizaciones no cuentan con las capacidades necesarias: el pensamiento estratégico gerencial, el pensamiento estratégico comercial y el desarrollo del potencial humano.

Un ajuste en estas tres problemáticas puede traer una transformación rápida y profunda del país. Ya tenemos un lugar deplorable en las pruebas internacionales y se está hablando de cambiar el modelo educativo y sin embargo, eso no significa nada si no somos capaces de transformar la calidad de vida de la población.


Lo más interesante de esto es que no son cambios complejos sino de voluntad y es ahí donde está lo difícil pues estos directivos que menciono tienen la tendencia a “tratar el cáncer con aspirinas” pues de lo que sí son conscientes es que ellos son el problema pero como buenos politiqueros, harán lo necesario para permanecer sin importar que en el proceso sacrifiquen a las instituciones.

Wilson Garzón Morales

Esta entrada tiene un comentario

  1. Carlos Martin leyva

    Vi la publicacion en Linkedin, el tema de la transformacion industrial bajo la vision del Dr. Cristian Murillo Villegas, es un privilegio leerla, no solo por la forma como aborda el tema, sino tambien por sus años de experiencia.
    10 de 10.

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